
Una historia que se repite

Presenta un detalle que no tiene el otro juego, y es que Sparkster consiguiendo las 7 espadas de poder, enfrenta al último jefe como Sparkster dorado ( onda Goku o Super Sonic). El verdadero final está dentro de estos requisitos.
Los edificios de este juego palidecen ante las estructuras del anterior.
Los enemigos lagartos están bién diseñados y da gusto enfrentarse a ellos y sus inventos ( si, si como los chanchos pero en lagarto), aparecen con vehículos, en paracaidas, volando, y su número es mucho mayor que en la primer aventura. siendo este el punto negativo de Sparkster.
Los niveles son largos y se repiten las estructuras, los enemigos y muchas cosas que jamás hubiesemos esperado. Hay algunos enemigos que mantienen la estructura original, pero no termina por cuajar. El largo y aburrido paseo por el desierto y sus cavernas, el nivel confuso de la nave
donde debemos eliminar una tanda de enemigos que mantienen a esta volando y los últimos niveles que son algo frustrantes e insípidos. Salva este escollo el protagonista que continúa siendo agradable de jugar.
Peca además de falta de variedad, no hay niveles de vuelo, de nado, de carritos, solo uno en el que Sparkster maneja un gran robot ( si si, como el primero pero este no es un robot chancho) por la ciudad lagarto en un nivel densísimo y de un control torpe.
Musicas lamentables ( una pena dolorosa teniendo en cuenta las excelentes composiciones del primer juego)
Lagartos de pocos recursosHay una buena cantidad de sub-jefes a lo largo del juego que son un poco más creativos y de mejor estructura gráfica que los jefes de fin de nivel. Y como son 6 los niveles, no deja mucho alcance para que la variedad se exprese.
Por poner un ejemplo, en el primer nivel un cilindro gigante nos ataca, por lo que deberemos ir destornillándolo por completo hasta acabar con el. De un modo más original ataca el opíparo lagarto como segundo sub-jefe, al que combatiremos sobre una cama elástica, siendo este uno de los más bonitos enemigos que hay en todo el juego.
Pero al llegar al jefe, encontramos una triste mano mecánica que protege una especie de lampara corazón, sin llegar a ser lo espectacular que cabría. No llega a haber enemigos que asombren por su originalidad o jugabilidad y se repiten algunos con frecuencia en determinados niveles.
El jefe final tiene una característica divertida al transferir su alma al cuerpo de Sparkster, por lo que uno debe atacar a Sparkster desde el cuerpo del jefe, pero es tan difícil este jefe que no es tan disfrutable como debería.
Los jefes son bastantes duros, y cuesta dar con el método para atacarlos sin que estos revienten al personaje. Y algunos de ellos a veces resultan confusos e impredecibles a la hora de atacar y parecen no tener sentido como el lagarto mago del tercer nivel.
Una secuela que acabo por estrellarTal vez la culpa del poco éxito del juego la tenga el alto nivel de calidad establecido por el primer Rocket Knight. Uno espera encontrar muchas más novedades pero dolorosamente hay menos. Le falta variedad, belleza visual, algunos grados de diversión, músicas. Es una pena realmente, que lo único que haga a este producto jugable es el alto carisma del personaje. Lo indicado es dejar que se recargue el cohete, presionar el botón y lanzarlo bien alto...directo al sol.
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